miércoles, 30 de septiembre de 2026

Literatura del Vanguardismo

Actividad 1 - Literatura del Vanguardismo:

Después de leer Bogotá, 1982 y El oficio de vivir, de María Mercedes Carranza, y algunos fragmentos del Manifiesto Nadaísta, de Gonzalo Arango, hemos visto cómo algunos escritores colombianos expresaron su inconformidad frente a la realidad que les correspondió vivir. En sus textos aparecen el desencanto, la crítica, la ironía, el rechazo de ciertas costumbres y la necesidad de decir aquello que normalmente se calla. Ahora vas a escribir tu propio poema desencantado. No necesitas hablar de grandes problemas del país ni utilizar palabras difíciles: puedes partir de algo cotidiano que realmente te moleste, te decepcione, te parezca absurdo o no quieras aceptar.

Para esto sigue el siguiente paso a paso: 

1. Elige algo que te moleste.
Piensa en una situación, costumbre, problema o comportamiento que te produzca enojo, cansancio, decepción o incomodidad. Puede ser algo de tu colegio, tu ciudad, tu barrio, las redes sociales, la sociedad, las relaciones entre las personas o la vida cotidiana.

2. Define qué quieres criticar.
Completa una de estas frases para encontrar el punto de partida de tu poema: “Estoy cansado/a de…”, “Me molesta que…”, “No entiendo por qué…”, “Nos enseñaron que…” o “Qué curioso que…”.

3. Busca una imagen.
Piensa en una imagen, objeto o situación que represente aquello que quieres criticar. No expliques todo directamente: intenta mostrarlo mediante una imagen, comparación, pregunta o situación cotidiana.

4. Escribe tu poema.
Escribe entre 15 y 20 versos. Puedes utilizar ironía, repetición, exageración, preguntas, comparaciones o humor. No necesitas rima. El poema debe mostrar claramente tu desencanto y tu posición frente al tema.

5. Termina con fuerza.
Busca un último verso que sorprenda, haga pensar, produzca una sonrisa incómoda o deje clara la contradicción que quieres mostrar.

6. Revisa y ponle título.
Lee nuevamente tu poema, elimina lo que sobre, corrige la ortografía y elige un título llamativo. Puedes utilizar un título irónico, que parezca decir una cosa pero realmente critique otra.

Ejemplo: 

Oda a la ignorancia

Nos enseñaron que había que estudiar para ser libres,
pero qué fastidio eso de aprender algo.
Nos enseñaron que pensar podía abrir caminos,
aunque pensar, al parecer, cansa demasiado.

Queremos ser felices, por supuesto,
tener dinero, viajar, vivir sin horarios,
ser nuestros propios jefes, cumplir los sueños,
pero, por favor, que nadie nos pida estudiar.

Porque estudiar quita tiempo,
y el tiempo es para el celular, para dormir, para existir.
Qué maravilla sería llegar a los treinta
sin haber leído jamás un libro completo.

Yo explico, repito, insisto,
mientras la sabiduría rebota contra los pupitres.
Ellos quieren libertad sin disciplina,
éxito sin esfuerzo, respuestas sin preguntas.

Nos enseñaron que la vida exige prepararse,
pero nadie les avisó que crecer también cuesta.
Y yo sigo aquí, intentando enseñarles a pensar,
mientras ellos esperan que la vida piense por ellos.

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